«Si tú quieres ser vegano, me parece estupendo, pero deja que tus hijos tomen la decisión cuando sean adultos»
Seguramente muchas madres y padres se han enfrentado a la acusación de que imponen sus ideas a sus hijos por educarlos de forma vegana. Dado que en esta situación hay dos afectados -el menor y los animales- hay dos posibles respuestas.
En la primera de ellas, los padres antiespecistas defenderían su decisión por ser los responsables morales de los daños que sus hijos causen. Si su hijo daña a otro niño, los padres tendrán una responsabilidad indirecta por no haberlo educado adecuadamente. Por el mismo motivo, si su hijo daña a un animal, serán ellos los primeros que deberían haberlo evitado mediante una educación respetuosa con los animales. Pero en este artículo vamos a centrarnos en cómo afecta la educación vegana al propio menor y si es una imposición o no.
A los niños desde que nacen se les enseña a utilizar a los animales para su beneficio. Por un lado, se les ocultan los intereses de los animales haciéndoles creer que son felices en las granjas, en los circos o en los zoológicos. Y, por otro lado, se les dice que hay que comer animales para «estar fuertes» y «crecer».
Al ocultar a los niños la realidad se les está negando la libertad de elegir, se les está imponiendo una forma de vida basada en la idea de que los demás animales están ahí para servirnos a los humanos.
Cuando a un niño se le dice la verdad respecto a los animales -se les enseña a empatizar con ellos, se les explica que ningún animal quiere acabar en un plato o en un circo y además se les dice que no es necesario comérnoslo o vestirnos con ellos- es muy raro que ese niño escoja una forma de vida no vegana libremente.
Por ello, quienes creen que a los niños no se les debería imponer la forma de vivir y alimentarse de uno mismo, deberían decirle a sus hijos -con cuidado de no herir su sensibilidad- la verdad sobre la situación de los animales y lo innecesario de contribuir a ella. Y si su hijo decide libremente dar el paso hacia el veganismo -algo muy probable en estas circunstancias-, debería respetar y apoyar su decisión.
Me han hecho esa «acusación» montones de veces. ¿Si un padre carnivoro elige dar carne a su hijo no es igualmente aceptable hacer lo contrario? Siempre que la alimentación del menor sea equilibrada y sana ( en mi opinión la mayoria de los veganos tenemos más aprendido ese tema) no tiene por que ser malo para el niño. Y si además como bien decis en el artículo, les enseñamos la verdad sobre la industria animal es una educación extra.
Gracias por este maravilloso artículo.
Belén, muchas gracias a ti por comentar!
Si bueno no, estoy de acueerdo con ciertas cosas y con otras no, en cierta manera aprecio y valoro la lucha contra el maltrato animal maxime cuando se ven imagenes del hacinamiento de animales y otras barbaridades, pero de ahí, a prescindir de ellos con total normalidad…en el pueblico no he visto otra cosa desde chiquitin que rebaños de cabras, ovejas, el cerdico en la cuadra, las abejas en su panal, las gallinas y conejicos en el corral, y el macho echando una mano en las tareas del campo a mi abuelo, y me han parecido de lo mas felices y con una vida más que digna, no tengo ningun trauma de haber asistido in situ a la hora de su cazada, ni por haber degustado sus productos y aprovechado sus subproductos, ahora bien, hablamos del pueblico!!!
Coincido con belen en el hecho de enseñar la verdad sobre la industria animal pero en otras cuestiones ni tan mucho ni tan poco. ¿Has analizado si en tu caso la educacion recibida fue en estos terminos que comentas? si no fue así, entiendo que tu opcion vegana fue formada en base a tus experiencias propias, por tanto no fue condicionada, orientada, dirigida…
En el proximo articulo te agradecería que hablases acerca del sometimiento de las mascotas hacia sus dueños y sobre la modificación de conductas naturales e inherentes a su condicion animal, es decir, canidos veganos y demás.
Salud!
Lo que planteas en el primer párrafo supone reformar la esclavitud y hacerla «menos cruel». Pero si lo piensas, en el «pueblico» se sigue considerando a los animales como meros recursos alimenticios, de vestimenta o de trabajo. Nosotros vamos mucho más allá y cuestionamos toda forma de explotación animal, sin centrarnos en el grado de crueldad. En otra palabras: no cuestionamos que las jaulas sean pequeñas, cuestionamos las jaulas y defendemos su derecho a ser libres. No cuestionamos unas formas de matar especialmente dolorosas, cuestionamos el asesinato animal y defendemos su derecho a la vida.
Respecto al artículo que pides que escribamos sobre el «sometimiento de las mascotas por parte de los veganos» creemos que esa visión parte de una perspectiva especista de analizar la situación y no de un trato especista hacia lo que tú llamas mascotas. Para los veganos, los animales con los que vivimos -independientemente de que sean humanos o no- no son mascotas, sino miembros de nuestra familia. Adoptar a un perro o un gato para proporcionarle un hogar y cuidarlo según sus intereses, para nosotros es salvar su vida y no una explotación. Es cierto que se altera la conducta que querrían llevar pero también se hace con los hijos humanos y nadie ve en ello una forma de sometimiento. En cualquier caso eso es un debate ajeno a la educación antiespecista y por ello no vamos a escribir un artículo sobre el tema en este blog.
Un saludo y gracias por comentar.
Aula Animal
En mi opinión es algo tan evidente que no merece ni discusión: Lo que es una imposición torticera, forzada y antinatural es ver un animal como un simple objeto de consumo.